Ilusionismo hoy: El acto

Dentro de los temas a tocar en el mundo del ilusionismo, tenemos que tocar el acto en sí.

Que maltratado lo tenemos por parte de los magos, porque el acto de magia muchas veces no lo tenemos bien planteado, se mire por donde se mire, el acto, que es el producto que presentamos al público muchas veces carece de calidad suficiente, no está consolidado y es nuestra mayor debilidad, si no fuera por la magia en si misma (que no nos engañemos en esto, es muy agradecida a la hora de actuar), nadie nos contrataría de ser clowns, malabaristas, actores… Por que en el propio acto en sí no decimos nada al espectador, le presentamos el efecto y ya, carece de un mensaje y de un trasfondo que lo haga único. No en vano cuando Juan Tamariz en su libro de la Via mágica o en el de reciente salida de el Arco Iris Mágico nos dice que es importante presentar “emociones” al espectador, ¿pero esas emociones que son?

Dentro del panorama desolador de los números de magos, tenemos que separar los que presentan un número guionizado, con un trabajo detrás que nos haría temblar en cada minuto con cada palabra o giro de guión y los que se conforman con el mal llamado “Show de maleta“.

De hecho yo el show de maleta (su concepto, que lo considero que se ha vulgarizado demasiado) me lo cargaba de cualquier tipo de repertorio, esa concepción de no complicarme la existencia es la que nos ha llevado al punto de no retorno, ese en el que la calidad del acto que ofrecemos es tan pobre que no nos diferenciamos unos de otros al ejecutar el número. Y eso es lo más peligroso, que el público perciba por ende que da igual contratar a este mago A porque hace lo mismo que B.

Cuando hablamos de emociones, no hablamos de teatralizar la magia, aunque hoy día no existe problema por ello, si que se tiene que tener cuidado de no hacer un Peter Pan cuando queremos hacer un Flying de Copperfield, que no transmite la misma emoción, pero no hay problema por convivir con la dramatización de un argumento, de hecho es un reto maravilloso el conseguir hacer un acto con argumentación y conseguir que la magia sobresalga, esto quiere decir que hemos hecho perfectamente nuestro trabajo. En Peter Pan se asume que no hay magia, es más, los cables muchas veces se pueden ver, en el Flying, se haga como se haga el método tiene que estar siempre oculto y no es lo mismo a ojos del espectador, sin embargo los dos son lo mismo, en uno se asume que al ser teatro no debe de haber nada fuera de lo normal, porque lo normal es que pase lo que está pasando en al historia, en el otro, es un reto a la lógica natural de las cosas y por ello se produce el efecto de magia.

Y es que cualquier tipo de show tiene que venir acompañado de un mensaje, de un motivo, de una emoción o emociones. Y no vale decir, que la magia es la que está por encima de todas las cosas, y que por si misma ya es funcional.

Si hablamos de hacer arte, si hablamos de enaltecer la magia, tiene que tener un argumento detrás un motivo que nos lleve a conseguir hacer de nuestro acto algo memorable, y no solo el justificarse con el consabido argumento de “el público paga por lo que ve y no por lo que no ve” en el que muchos se escudan para una pobre creación del acto.

El acto en si mismo es nuestro producto más preciado, es el fruto de nuestro trabajo, y deberíamos de poner lo mejor de lo mejor en el momento de crearlo para que así llevemos al público a nuestro terreno, a nuestro mundo interior, si es que hablamos de hacer arte con la magia, claro.

Si lo que queremos es dar un producto más masticado, menos elaborado, un fast food, entonces ya sabemos cual es el camino, ese “show de maleta“, ese consumo compulsivo y de corto recorrido que nos lleva a ofrecer algo sin elaborar y sin fondo, que sea de venta rápida y que nos lleve a algo del día a día sin necesidad de complicarnos la existencia.

¿Esto quiere decir que el acto o show de maleta tiene que ser malo? ¿Común? ¿Vulgar?

No lo entiendas mal, a lo que voy es que cualquier cosa que presentemos ante el respetable tiene que ser Respetable, es por ello que hay diversas acepciones que no usaría jamas, por el mero hecho de que se han malogrado a lo largo de los años por el uso y abuso que se ha realizado de esos conceptos.

Un show de maleta, puede ser el más artístico que se ha realizado en años, pero tienes que tener claro cuales son los puntos clave que hacen que ese show sea lo que quieres que sea. Que te represente a ti como mago, y que te diferencie del resto, y eso, solo se consigue con trabajo y dedicación.

Esto no quiere decir que las personas que han optado por algo menos elaborado hagan mal, no quiero decir eso, pero si que quiero recalcar que el pensamiento de esa simplificación absoluta de las cosas es peligroso y nos lleva a acomodarnos en una postura que no hace evolucionar la magia, y la evolución viene de muchos aspectos que hoy día no se tienen en cuenta, y uno de ellos es el experimentar con herramientas narrativas ajenas a nuestro mundo, pero no todo el mundo es capaz de aplicarlas, es por eso que veo que en el acto en si mismo se necesita una profesionalización de lo que le rodea.

Está claro que si vemos una compañía teatral, que es lo más parecido que vamos a encontrar, no siempre pueden permitirse el tener todo lo necesario, pero eso no hace que no creen obras y hagan teatro. Pero el conocer nuestras principales debilidades a la hora de generar nuestro acto, son las que van ha hacer que recalquemos nuestras fortalezas. Te voy a dar una serie de pautas, pero no son dogmaticas, y se tienen que adaptar a lo que necesitas, por ello no lo tomes como algo cerrado, sino algo abierto y totalmente escalable.

Tenemos que tener claro que es el personaje que presentamos, como “habla” con el público, que sensaciones transmite. Posteriormente tenemos que involucrarnos en el guión, el trabajo de personaje te llevará mucho tiempo, y es como una buena obra de arte, nunca estará acabado.

Una vez que tenemos el personaje el enfocar el guión será pan comido, porque ya tienes algo sobre lo que construir la casa, tu acto. Ese guión tienes que mimarlo mucho, si en teatro el guión es algo muy importante, sobre todo a la hora de presentar el argumento, más en magia, un mal guión es lo mismo que un desastre absoluto. Sin guión no vas a ningún sitio.

Dentro del guión, en magia tenemos que diferenciar dos mundos, uno es el dialogo de palabra, que es hacia los espectadores y por ellos y para ellos. Y otro es el dialogo de gestos e imágenes, que es algo maravilloso y pasado por alto en muchos casos, esto seria nuestra primera escritura. Y es aquí donde podremos ver todo el abanico de emociones que vamos a poder transmitir a los espectadores.

Cuando tengas el guión, y el personaje, no antes, podrás ponerte con el argumento de cada cosa y los efectos. Ah no te esperabas que los efectos fueran después de todo, pues sí y es una recomendación que te hago, porque dependiendo del personaje y el guión inicial los efectos encajarán o no.

Aquí sé libre, experimenta con las distintas soluciones, juega contigo, y con ellos, este momento es el de mayor versatibilidad del guión, antes de su segunda escritura.

Una vez tengas esto, ya tendrás una buena parte de tu acto realizada, solventada y masticada… Pero aún queda camino, tendrás que empezar a rodar, a probar y a experimentar con público real, a “habitar” las rutinas y vivirlas con tu público.

Este trabajo que parece sencillo, mínimo te va a tomar entre dos y seis meses, si eres disciplinado tu magia verás como evoluciona y hace que cada vez hagas mejores actos y rutinas.

Si quieres saber más te recomiendo tres libros para avanzar en el acto, y todos tienen que ver con el guión, no hay muchos de creación de personaje actualmente, pero de guión si que tenemos actualmente material que es el que te cito.

El discurso con método de Armando de Miguel

Antes de la trampa de Ricardo  Sánchez

Scripting Magic Pete McCabe

¿Conoces nuestra tienda de magia online?