Es curioso ver como el lenguaje del Ilusionismo, no tan distante de otras artes escénicas, se empeña en ir a la contra.

Muchos magos hablan de que la magia tiene un lenguaje propio, incluso algunos se atreven a citar el “Asombro” como ese lenguaje. Tengo que decir que creo que esta afirmación está completamente equivocada, no es cuestión del lenguaje, que también, pero es más cuestión de lo que se produce en el espectador o publi-actor, al fin y al cabo el asombro es el producto, no el lenguaje de lo que pretendemos transmitir.

La magia susurra con lo simple para terminar como colofón, cerrando con lo sublime del asombro.

En un esquema perceptivo, tiene que existir un emisor, un receptor y un mensaje, ese mensaje es el que tiene que estar codificado para su lectura o recepción.
Y sinceramente no creo que establecer un código de asombros sea correcto a la hora de establecer un lenguaje, puesto que nos quedaríamos pobres al dejar fuera todos los otros tipos de emociones como el miedo, la tristeza, el amor, o sencillamente la primera mirada.

Pues nada más lejos, el lenguaje usado en la magia, como en cualquier arte escénica-visual y efímera, entra dentro de lo escénico. En magia podemos hablar con distintos tipos de sintaxis, unidos, como en cualquier acto teatral, no nos alejamos mucho de estas facetas, e incluso, estas facetas comparten en ocasiones el asombro como producto de lo que se representa. Lo más importante de todo es saber estos principios para poder entender a lo que nos enfrentamos a la hora de abarcar nuestro mundo.
Creo que el pretender desligar esa sintaxis intentando establecer un código diferente de, lo que seria el teatro o el cine, es un error, puesto que estas facetas no buscan lenguajes, debido a que saben perfectamente de donde vienen y a donde van, pero si que cambian el entorno, el contexto, puesto que lógicamente no es lo mismo observar desde una ventana, como en el cine, que ver un completo escenario con todos sus personajes como en teatro.

En el cine la visión es sesgada, no sabemos lo que pasa alrededor, pero en teatro, por contra, conocemos, vemos, olemos, sentimos y nos emocionamos con el actor que interpreta.
Tenemos texto, subtexto y contexto para poder establecer una serie de valores sobre el acto en si, en ocasiones dependiendo del tipo de teatro que se nos plantee, nos intentaran sacar siempre del acto en si haciendo la presentación de cada momento de un modo inocuo y buscando la completa evasión. En otros interesara que nos metamos dentro viviendo, soñando y sintiendo todo lo que se nos propone.
Sin embargo en todos ellos, el lenguaje es el mismo, cambia el modo de presentarnos ese lenguaje, y es donde tenemos que incidir.
Solo veo, en la afirmación de que la magia tiene un lenguaje propio, un intento de separarnos del verdadero corpus central, sin conocer las verdaderas herramientas que tenemos para poder establecer todos los mecanismos que tenemos a nuestro alcance para poder hacer así una incidencia mayor en las emociones percibidas de los espectadores y los publi-actores.