Ilusionismo hoy: Magia como ¿Arte?

Siendo la línea que estoy haciendo de escribir sobre aquellos elementos del ilusionismo de hoy en nuestros días, el otro día leía en internet una afirmación que creo que es fruto de la inmadurez mágica (del mundo de la magia) a la hora de enfrentarse a lo que somos.

Esta información hablaba de que la magia es un engaño con entretenimiento… por contraposición el otro día encontré una entrevista a Tamariz que precisamente citaba en una frase de lo que voy a hablar ahora, puesto que esa entrevista estaba realizada y enfocada para público general, es por ello que tenia que ser muchísimo más liviana en sus explicaciones. Yo tampoco me he adentrado mucho en la trastienda, pero espero que se entienda.

Nada más lejos de la realidad, quiero decir, eso es lo obvio, puesto que el Arte en si mismo es un engaño.

La música es un engaño, la escultura es un engaño, la pintura, el cine… Todo es un engaño con el fin del entretenimiento. Sin embargo estas “Artes” han aceptado de manera sincera lo que son, ni más ni menos que vehículos de expresión, vehículos de la expresión del artista.

En realidad da igual que tipo de artista sea, lo importante es que su arte se hace vivo en y con las herramientas de expresión adecuadas.

Esa afirmación de que nuestro arte es un engaño, contiene una connotación negativa que tenemos que apartar completamente, puesto que implica que el público tiene que aceptar que van a ser engañados, es decir que nosotros los vamos a mentir…Y a nadie le gusta que le mientan, es por ello necesario el quitar esa connotación tan negativa que juega en nuestra contra. Por otro lado, es aún más negativa si acompañamos que es para el entretenimiento (te engaño, pero tienes que comulgar con ello porque es por tu bien, y de paso le damos dos palmaditas en la espalda), y sin embargo ese entretenimiento lo tienen que aceptar pese a ser engañados… Es entonces cuando el lío que provocamos en el espectador es mayúsculo, puesto que por un lado le decimos, ven a verme te lo vas a pasar bien, pero te aviso, vas a ser engañado. Vaya lío, ¿no?, por un lado, no te fíes de lo que digo, pero por otro fíate de lo que digo… dos conciencias no van a buen puerto jamás. Yo desconfiaría de algo así.

Esa línea tan negativa (y bipolar) del discurso que realizamos sobre la justificación de nuestras acciones juega en nuestra contra y nos llevo a un punto de inmadurez en nuestro elemento. Es por ello, una N E C E S I D A D el aceptar que nuestro arte, como otras artes, supone un engaño, una mera burla a la realidad, no nos separa nada de una historia escrita en papel, o de una escultura, o una canción, lo que nos separa es el método de expresión, pero el resto… Nada.

El que canta una canción, seguramente nunca le paso eso que dice, el que sale a un escenario interpretando un papel, seguramente nunca le paso lo que nos narra ese hecho que le paso al protagonista, y así podríamos seguir y seguir… También le puede haber pasado, y eso no quiere decir que cada vez que lo rememora, vuelva a vivirlo de igual modo que la primera vez… Si no, ¡vaya problemon!

Como dije en un articulillo anterior la magia lleva poco tiempo evolucionando y esa consciencia de nuestro entorno tan primitivo es el que nos tiene que ayudar a comprender los siguientes pasos a seguir para asentar nuestra base.

Para poder decir que lo que hacemos es arte, lo primero que tenemos que entender es ¿que es el arte?

Esta definición es muy compleja puesto que en todos estos años de historia, el concepto ha evolucionado, no es algo cerrado ni estanco y es un concepto que evoluciona, y evolucionará, puesto que en la base del lenguaje está intrínseca esa evolución natural de los conceptos, que dependiendo de la época, veremos que cambian levemente, aunque su significado primigenio se mantenga, es esa evolución con sus diferencias de época a época la que lo hace interesante.

Si nos fijamos en la RAE nos pone como primera acepción “Actividad en la que el hombre recrea, con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o un sentimiento en formas bellas valiéndose de la materia, la imagen o el sonido.” Y eso es precisamente, nada más ni nada menos.

En magia si nos fijamos tenemos varios puntos que cumplimos, la imagen, puesto que nuestra faceta usa las imágenes para poder transmitir, una imagen puede ser estática o dinámica, para que se entienda el “imaginero” era el artista que esbozaba antes de comenzar la talla o la desbastación (quitar lo basto) de la materia en una escultura. Sin embargo si nos fijamos en la danza, son esculturas vivas (dinámicas) y hoy día existen bastantes ejemplos de esculturas cinéticas, que su contemplación nos evoca muchos sentimientos, por lo tanto ese concepto de imagen está presente.

Si miramos la parte de materia, la magia trabaja con ella, haciendo transformaciones, viajes, y un sin fin de distintos efectos que nos llevan a esas “imágenes” vivas que he citado, en muchos casos siguiendo una estética pop, ochentera, histriónica o meramente contemplativa, en muchos ejemplos sin que el propio mago sea consciente de lo que produce en el espectador, que de otro modo, si fuera consciente lo explotaría muchísimo más.

El sonido, es otra que se ve, las charlas, las músicas, el uso mordaz de la palabra o de la música hace que nuestra magia transmita conceptos e ideas, que nos lleve de la mano hacia mundos imaginarios o paralelos, las metáforas o el realismo mágico están y no son ajenos a nuestro entorno, suponen unos acompañamientos perfectos para todo tipo de espectáculos.

De fondo, para que sea tratado como arte tiene que buscar algo más que el mero entretenimiento, porque se busca algo estético o expresivo (que bonita es la estética y que bonito lo expresivo), pero en este campo podemos ver algo más, puesto que lo estético no es siempre bello, debido a que puede ser grotesco.

Por citar ejemplos en Magia, puedes ver a Joaquin Kotkin, con su carta atrapada por el escorpión o cualquier ejemplo de magia bizarra, tiene una estética que entra dentro de lo bello, pero eso no quiere decir que a ti te tenga que gustar, ni al común de los mortales, simplemente busca una belleza que no entra dentro de los parámetros habituales.

Además, un número como el de Jaime Figueroa o el actual Gran Premio Mundial Hector Mancha puede gustarte o no, pero manejan una belleza y un concepto escénico, estético y bello sin precedentes, y no estriba esa belleza en decirle a la gente que lo que hacen es arte, lo hacen simplemente.

Esa necesidad del tener que decir que son artistas (el que lo es, no lo dice, no necesita repetírselo continuamente, lo sabe y convive con ello con todas las consecuencias) es por lo tanto innecesaria.

Cuando veo que gente que lleva poco tiempo en este mundo, repite los mismos patrones de opinión, que si la magia es un arte, que si ellos hacen arte… Esto es una justificación retorica, puesto que no lo hacen por el público; si sabes lo que haces, el producto de lo que haces hablará por ti, y no es necesario decir nada al respecto. Y es aquí cuando si que cuenta plenamente la opinión del público en todo su esplendor, puesto que ellos son dueños y señores de decir lo que es arte y lo que no (porque escogen lo que prevalece, nos guste o no), y créeme que el público sabe cuando algo tiene un fondo mayor del que aparentemente se ve, lo notan y lo premian en consecuencia. Pero el desconocimiento de esa expresión y su no masificación hace que ese hecho pase desapercibido, pero no quiere decir que no sea bueno, o que sea malo, quiere decir que se desconoce.

Como conclusión del articulo de hoy, creo que la discusión sobre si la magia es un arte o no queda fuera de lugar es un debate arcaico y que no tiene una discusión para llegar a un puerto o meta final, puesto que dependerá siempre en última instancia del interprete de si hace arte o no, que no de la faceta de expresión escogida, ese saber si es un arte o no.